[Serie]: Correspondencias: El estado de un número.

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Estimado Camarada,

Todas las épocas han tenido una tabla de elementos fundamentales. Se considera, aunque solo supone una síntesis parcial sobre el conocimiento que se tiene de estas, que se erige, en origen, de la interpretación de los patrones que suceden en los fenómenos observados en la naturaleza, como una primera clasificación asociada a los distintos estados de la materia, es decir, sólidos [tierra], líquidos [agua], gases [aire] y plasmas [fuego] se señalan como los arquetipos fundamentales de la materia, patrones ejemplares de los cuales otros objetos, ideas o conceptos se derivan. Esto, que no deja de ser un encaje para las formas de pensamiento contemporáneas, una formación sintética en definitiva, parece olvidar aquellas preguntas [cuestiones] referentes a la formación de los conceptos que objetivamos a través de un lenguaje, que parecen surgir por el devenir de aguaceros y chubascos casuales, exógeno a los órganos, obviando el resultado de un volumen incalculable de derivaciones e interacciones sensuales, sensibles; como manifestación y compromiso, deber contraído, de todo organismo exhibido a una comunicación, a una relación, una conexión, un intercambio. Pensemos, durante toda la actividad metabólica somos capaces de producir estos principios elementales. Emocionando los tejidos maniobramos sobre la generación, el tránsito y transporte de fluidos, de cuerpos sólidos, temperaturas, vapores y aires inhalados, inspirados para henchirnos de emociones y soplar el viaje que nos haga naufragar sobre el origen material del juicio, la razón. Ser productores de principios elementales nos compromete a realizar un trabajo sobre nuestras actuales formas lógicas ¿No lo crees así?

José Manuel, ¿estas ahí?

Continuando bajo ciertas funciones lógicas contemporáneas, podríamos encontrar una primera aproximación a la gnoseología, una primera tentativa formal, un acercamiento a la teoría del conocimiento, dado que podríamos señalar aquellos elementos que se mantienen constantes en nuestro modelo categórico, discreteados sobre un resto de campos de materia sin fijezas cognitivas, sin relaciones, en definitiva, situar a las primeras sustancias; Aquí, estables, situados en un punto desde donde conformar todas las dependencias posteriores; sobre un principio que se presenta antes que la contingencia, que el devenir de la evolución, de la historia. Qué difícil se vuelve a veces el diálogo con las fuentes, que al igual que los caños que dejan fluir a las moléculas, presas de los estanques, desplazan los principios dotando al saber de una continuidad, de una persistencia. “¡Venid, siglos venideros, tened! Y ahora, huid, volad, que os volveré a coger antes de vuestro final” [A los Siglos. Juan Ramón Jiménez].

Para el presente, nuestra tabla de elementos fundamentales parece significar a la cantidad, sin olvidar que esta es el valor mínimo que puede tomar una determinada magnitud. Atenta a esto. Es decir, como una propiedad a la que se le pueden asignar distintos valores como resultado de una medición. Vuélvelo a leer. Es posible que todavía no seamos conscientes de este salto. Como consecuencia de esto, nuestros elementos fundamentales, para poderlos catalogar y fijar en sus diferencias, entre sus distintos estados discretos, deberán estar definidos dentro de una mínima variación posible [mínimo que debería tender a infinito] bajo un parámetro de medición. A esta nueva particularidad [referido a la partícula], los cuantos, se la describe como a los entes irreductibles cuya cinemática esta regida por las cuatro interacciones fundamentales hasta la fecha conocida. –Os animo a buscarlas.

–Interacciones fundamentales; voy a hacer un ejercicio que espero puedas ayudarme a resolver.

Estando obligados a enmarcar a las ideas dentro de los fenómenos de la corporeidad, de la materia. [La construcción de lo ideal como un fenómeno adscrito a la materia.] ¿Se podrían encontrar principios fundamentales como un equivalente homólogo a unos elementos físicos fundamentales, como base constituyente de los estados que podamos llegar a formular para ser realizables, reales? Digamos. ¡Qué jodido! o. ¡Caramba!, si eres un poquito especialito. Si los elementos básicos fundamentales de la materia son cantidades que deben tomar un valor mínimo para determinar su magnitud, como entes irreductibles cuya trayectoria en el tiempo esta regida por un número determinado de interacciones. ¿También fundamentales? Para un campo como el de la aritmética ¿Podrían ser los números primos, los cuantos, esos elementos básicos, constituyentes para su organización? Pero ¿Está bien formulada la pregunta? ¿Nos podríamos aventurar a buscar un fenómeno natural que corresponda con la organización, en principio aleatoria, de estos números? En realidad, si ha surgido la representación mental conformando un orden ¿No será una incapacidad de nuestra época el no encontrar la objetivación, el suceso, en esta representación exógena de la naturaleza?¿No será que nuestras teorías actuales solo son adecuadas para descubrir elementos pero no para formular nuevas conjeturas, principios fundamentales? ¿Cómo resuena en nuestros cuerpos pensantes, que pudieramos afirmar que la objetivación de un número, su realidad, se manifiesta en unos cuantos materiales?¿Qué serían los números en realidad? Y dentro de esta proposición, ¿Qué serían los elementos primos dentro de estos cuantos?

Si estos cuantos determinan la discretización de todo fenómeno físico, lo hacen porque esta es una actividad cuantificable en magnitud. El número, al igual que estos cuantos discretos, parece señalarnos una primera contradicción, que permite interrogarnos sobre las propiedades materiales de este fenómeno. Aún fijando la diferencia entre dos elementos discretos, estableciendo la distancia de separación que mantienen entre ellos, nuestra representación mental puede formular una relación de continuidad [de escala continua] entre ambos; pero esta, siempre tomará otros valores discretos para trasladarse durante la distancia recorrida en el espacio [entre un elemento y otro]. ¿Qué continuidad existe entre estos cuantos, es decir, entre los múltiplos enteros de una constante [Plank]?

Que sobre estos múltiplos se determinen los elementos básicos que permiten ordenar la materia, y que estos estados dependan de una magnitud. –Magnitud otra vez ¿Recuerdas?que mide el número de repeticiones por unidad de tiempo de cualquier fenómeno o suceso periódico [frecuencia], y de la distancia real que recorre la propagación de una perturbación [onda] en un determinado intervalo de tiempo [Longitud de onda], nos permite establecer el análisis de esta ordenación numérica desde un marco lógico que no sitúe nuestras conjeturas en el mismo marco que nuestras representaciones, prospectando factores de ordenación material sobre las interacciones fundamentales, formando lenguajes sobre los que podamos representar aquellos fenómenos materiales a los que se deben.

Ya no serían los cuantos las propiedades, sino las manifestaciones de la materia, y como consecuencia, todo lo demás, solo podría ser materia, aunque no hayamos producido en siglos una magnitud para cuantificarla. ¿Qué son los elementos primos en otra magnitud? Si los cuantos se manifiestan a razón de unas perturbaciones prolongadas de la materia, ¿Los elementos primos podrían ser unas perturbaciones de un orden determinado?

Podríamos cambiar el orden dentro de estos elementos para señalar algunos de los estados perturbados. Veamos. Si obtuviéramos una generación de matrices anidadadas de números primos [también denominadas matrices mágicas], matrices cuadradas de rango impar, formadas con elementos primos, todos distintos y cuya suma de filas, columnas y diagonales son iguales, fijaríamos un límite de ordenación que hace de estas matrices objetos discretizados que siguen estando integradas por un número de elementos que conservan la misma propiedad, es decir, la de un número entero que solamente es divisible por él mismo y por la unidad, como elemento básico constituyente para el campo de estudio que señalábamos con anterioridad: la aritmética.

Hasta la fecha resultaba difícil poder plantear un ejercicio haciendo uso de esta nueva propiedad porque no existía la capacidad de obtener, generar o producir, este tipo de matrices; no existían matrices características por diversidad, ni existía el volumen de matrices suficientes para realizar un análisis. A partir de ahora podremos realizar una incursión en este particular “estado de la materia”. [G2prima. https://github.com/themismakalu/g2prima/] [http://161.111.163.72/primos/]

Si hasta este momento podíamos pensar en un factor de ordenación de nuestros elementos fundamentales abstrayéndonos en frecuencias y longitudes de onda ¿Qué sucede cuando existe un mismo elemento primo central en nuestra matriz que conserva la misma proporción en magnitud – no olvidéis las magnitudes y las proporciones en nuestro ejerciciopara todos y cada uno de los rangos? Es decir, todos los primos centrales de cualquier rango, cincuenta y uno [51], diecinueve [19], sesenta y tres [63], etc…, pueden guardar la misma proporción con independencia del valor del elemento primo central. Escoger un rango de la muestra que se ha dejado. Un elemento primo, constituyente fundamental para esta ordenación, genera una equivalencia en magnitud a todo elemento primo central en el mismo rango.

Si recordamos la anterior correspondencia [Carta a Mikel, publicada en esta misma serie] ¿Existiría un oscilador armónico en la naturaleza cuyo espectro corresponda con estos nuevos elementos matriciales? ¿Existiría solo para los elementos primos? Algunas personas empezamos a poder dialogar con estas contradicciones. Espero que podamos habitar espacios que nos permitan pensar sobre otras formas, junto a otras, junto a nosotras.

Qué podría causar la demencia que llevara a Hipócrates a visitar a Demócrito sino el juicio, la razón de un conjunto de conciudadanos; vecinos sorprendidos por las carcajadas, las risas, la hilaridad del sabio, le creen enfermo y, preocupados, llaman al ilustre médico para que pueda tratarlo. Durante el encuentro, la discusión se entabla en torno a las razones que han suscitado las carcajadas de Democrito. Éste responde con claridad a cada una de las preguntas:

Pero yo solo me río del hombre, lleno de estupidez, desprovisto de acciones rectas. […] que con ansias desmesuradas recorre la tierra hasta sus confines y penetra en sus inmensas cavidades, funde el oro y la plata, los acumula sin descanso y se esfuerza por poseer cada vez más para ser cada vez menos. No se avergüenzan de llamarse feliz porque excarva las profundidades de la tierra por medio de hombres encadenados: entre ellos, algunos mueren a causa de los derrumbes de tierra; otros, sometidos a una larguísima esclavitud, viven en esta prisión como en su patria. Buscan oro y plata, hurgando entre polvo y desechos, deplazan montones de arena, abren las venas de la tierra para enriquecerse, despedazan la madre tierra […]

¿Qué le hace detenerse a un atomista, a uno de los padres del materialismo, en el pensamiento necesario, económico?¿Por qué recorre las relaciones de explotación para establecer una síntesis de la historia, una lógica?

Gracias por este viaje José Manuel.

Abrazos y mucho ánimo,

Seguimos,

Rubén González.

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